Bibliotecas para hacer comunidad
15 de Mayo de 2007
El concepto tradicional de biblioteca nos remite a la solemnidad que conlleva la posesión del conocimiento y nos trae a la mente la imagen de una sala repleta de estanterías pobladas por libros que atesoran todo ese saber, escrutados con pasión por silentes eruditos.
Pero esa imagen corresponde a épocas ya lejanas, en las que el saber sólo estaba al alcance de unos cuantos. Hace ya tiempo que el acceso al conocimiento se universalizó y las bibliotecas mudaron su cometido. Dejaron de ser estancias cerradas, casi secretas, para convertirse en vitrinas abiertas de las que manaba la cultura para el común de las gentes.
Unas y otras tenían algo en común, los libros. En ellos se encerraba, se encierra, el conocimiento. Hasta que la llegada de la revolución digital ha puesto en entredicho su necesidad y, con ella, la de las bibliotecas que los guardan. Hablar de bibliotecas y futuro parece tener sólo un debate posible, el de la información impresa contra la información digital, libros contra ordenadores, lectores contra internautas.
No es cuestión menor. Las bibliotecas, lógicamente, han y habrán de adecuarse a las nuevas tecnologías, digitalizar sus catálogos, permitir el acceso a Internet de los consultantes, servir el conocimiento a los usuarios remotos, jugar un papel fundamental en la democratización plena del acceso a la cultura, etc. En definitiva,“transformarse en motores de la preservación y difusión del conocimiento en el futuro”.
Pero las bibliotecas -las públicas, se entiende- pueden ser algo más que meras transmisoras de ese conocimiento. Si la cultura es algo vivo, es también algo a compartir, a disfrutar colectivamente. Las bibliotecas, entendidas como centros comunitarios, son un espacio cívico idóneo para ese acercamiento compartido a la cultura.
Actividades lúdicas, culturales, educativas, manifestaciones artísticas, debates cívicos y un sinfín más de iniciativas pueden caber en el entorno de la biblioteca, convertida en un lugar de encuentro donde los ciudadanos puedan interactuar y conocerse, aprender juntos, hacer cultura juntos.
Un lugar desde el que hacer comunidad.
Imagen | Werner Braun




































esto, mas o menos, es lo que pretendemos crear nuestro grupo en el recinto de la Casa de Cultura, cuando hablamos de la creación de una UNIVERSIDAD POPULAR.
saludos
Comentario de david | 15 de Mayo de 2007
Creo que hay alguna diferencia entre el concepto de Universidad Popular y los proyectos que en EE.UU. se están llevando a cabo en algunas bibliotecas, pero en el fondo lo interesante es lo que se haga, no cómo se llame. Supongo que la cuestión es adecuar los proyectos a la idiosincrasia y las necesidades de cada lugar.
Suerte, amigo.
Comentario de Jacinto | 18 de Mayo de 2007