George Bush, leave this world alone
11 de Agosto de 2007
Seré breve, que es sábado, tengo invitados especiales recargando pilas en la siesta para las copichuelas subsiguientes y además hay cosas que ya no necesitan demasiada explicación. Salvo para los torpes, los lametinieblas y los confundidos militantes de su propia confusión.
Concierto de Pearl Jam en Lollapalooza, hace unos días , retransmitido en directo vía Internet. Suena Daughter, y en la segunda parte del tema funden al Another Brick In the Wall de Pink Floyd. Un cover casi perfecto, salvo unas variaciones en la letra.
El público oye cantar “George Bush, leave this world alone” y “George Bush, find yourself another home”. La primera frase se llega a escuchar en la retransmisión en directo. Cuando se hubiera debido escuchar la segunda sólo reina el silencio.
La AT&T, operadora que cubría el concierto, se lava sus corporativas manos desviando la culpa hacia uno de sus empleados, un responsable de los contenidos que en este contexto se asemejaría a esos censores de cuya existencia no queremos ni acordarnos por aquí.
Nadie se cree esa salida. Y menos los Pearl Jam. La temible y peligrosa capacidad y ansía de censura y control de las operadoras de telefonía y conexión a Internet se había puesto en acción precipitadamente, sobre la marcha, a la alerta del primer George Bush pronunciado.
Censura preventiva que luego se sabe desmedida y hay que justificar torpemente. Pero lo censurado ya lo está, eso no tiene vuelta atrás.
El hecho de querer censurar, que el conseguirlo ya es otra cuestión.
¿Cuándo despertará Occidente de toda esta sinrazón absurda?
Vía | Public Knowledge
Visto el tema, mejor que si El Alpinista se tiene que hacer los States ni ensaye para la gira La Muñeca Asesina.
[audio:_alpinista-muneca_asesina.mp3]
El Alpinista | La Muñeca Asesina
De siempre te gustó jugar
lo mismo a los soldados que a muñecas.
Crecías para los demás,
pero algo se detuvo en tu cabeza.
Ahora el juego es de verdad
y no aprendiste a ver la diferencia
Te ríes cuando ves llorar
y nada se remueve en tu conciencia.
Me cuesta despertar,
después no hay nada.
Y tiemblo al recordar
que en tus manos tienes hoy todo un planeta.
Escuchas sin parar de hablar.
Reuniones con los pies sobre una mesa.
Tu agenda siempre a reventar,
que sirve de escondite a tu miseria.
Tal vez un da entenderás´,
espero que te acabes dando cuenta,
de que las bombas de verdad
explotan y ya no huelen a menta.
Me cuesta despertar,
después no hay nada.
Y tiemblo al recordar
que en tus manos tienes hoy todo un planeta.