Pekín 2008 y el periodismo ciudadano
20 de Agosto de 2007
Lo advierte James Knight en Jounalism.co.uk. El comité organizador de los próximos Juegos Olímpicos de Pekín 2008 se ha ocupado de elaborar una extensa guía de servicios para la multitud de periodistas extranjeros acreditados que acudirán a cubrir el evento. Pero habrá otra multitud mucho mayor, la del público asistente, para la que ese comité nada dice tener previsto.
Un público formado por miles de potenciales reporteros ciudadanos equipados con cámaras fotográficas y de vídeo, teléfonos móviles y ordenadores portátiles y de mano cuya información puede ser difundida a través de blogs o agencias y medios de periodismo ciudadano.
Un ejército de informadores difícil de controlar en un país donde el control sobre Internet es particularmente férreo y no excluye el encarcelamiento de los bloggers que se atreven a intentar burlar la estricta censura impuesta por el gobierno chino.
Kyle McRae, fundador de Scoopt, pronostica que las autoridades chinas intentarán controlar ese flujo de información. Pero también aventura que no lo conseguirán. Es algo incontrolable, dice.
Hidde Kross, del medio ciudadano holandés Skoeps, disiente de ese pronóstico. En su opinión, no deberíamos subestimar la capacidad del gobierno chino para mantener vigilada toda esa información.
Lleve quien lleve finalmente la razón en sus predicciones, hay algo que parece indiscutible. El que portemos habitualmente dispositivos móviles que nos permiten capturar audio y vídeo e incluso publicar directamente esas capturas o textos en la Red es una costumbre ya muy arraigada y que seguramente irá en aumento en la medida en que el precio de esos dispositivos vaya siendo cada vez más asequible y las infraestructuras tecnológicas nos den más cobertura con mayores facilidades para utilizarlas.
No creo que las Olimpíadas de Pekín vayan a ser una excepción en esa costumbre. Y si bien el gobierno chino puede dificultar si se lo propone la transmisión inmediata de la información -lo que ya debiera provocarnos cierto escándalo-, no veo tan sencillo el que impidan que esos datos se almacenen para ser publicados con posterioridad. A menos que pretendan revisar el contenido de cada cámara, cada teléfono, cada dispositivo móvil.
Pekín 2008 puede ser una excusa para la apertura política de China tanto como la confirmación indiscutible de la condescendencia con que la comunidad internacional trata a su gobierno, mirando para otro lado ante la evidencia de sus modos dictatoriales y la represión que ejerce contra sus ciudadanos. De momento, la concesión de la sede olímpica parece un premio que el gobierno chino no merecía. Ya veremos el perfil de su actitud cuando llegue el momento.
Hasta entonces, ya hay quienes vigilan y relatan la cuenta atrás hacia esa celebración desde una posición crítica. Como la activista tibetana Lhadon Tethong en su blog Beijing Wide Open.























[...] Ya sabíamos que a China no le va mucho lo del periodismo ciudadano, un signo inequívoco de su aversión por las libertades. Lo que no imaginábamos es que montando unas Olimpiadas dentro de nada se fuesen a mantener tan cerrados y herméticos. En cualquier momento se les va a volver en contra. [...]
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