Del dicho al hecho
22 de Agosto de 2007

Se me reía anoche Mr. Black -que sigue dándole vueltas a su egaroo- cuando le contaba la intención de escribir este post. Quizá por la forma en que se lo dije o tal vez porque le incluí en el grupo de los que aquí alabaré. O también es muy posible -y me inclino a pensar que éste fue el verdadero sentido de su risa- que sólo viniera a ser su forma de asentir para decirme que coincide en este caso con mi punto de vista.
Voy al grano. Cada vez, con relación a Internet, tengo más claro que mi interés se centra en los hechos y no tanto en los dichos, en la acción y no en la reflexión. Más claro aún, en quienes trabajan creando aplicaciones, utilidades y proyectos que nos facilitan a todos las cosas y no en aquellos que desde la inacción critican y diseccionan el trabajo ajeno.
Y no porque la crítica no sea necesaria y productiva. Siempre lo es. Sino porque vengo advirtiendo ya desde hace tiempo que tanta solemne teoría responde en muchos casos -que siempre hay sus lógicas excepciones- más al afán de protagonismo del vanidoso teórico de turno que a la mínima objetividad necesaria para que la critica devenga en herramienta imprescindible dentro del proceso creador.
Como usuario de Internet de poco me sirven, por lo habitual, las reflexiones y sentencias de esos teóricos. No me interesa recordar dónde estábamos hace diez años ni me aporta nada su opinión sobre dónde estaremos dentro de otros diez o hacia dónde deberíamos dirigirnos y qué caminos habríamos de tomar.
El verdadero avance de Internet está en la acción, en el trabajo. No sólo en el de las que ya son grandes empresas de servicios online o el de los emprendedores individuales, que es evidente, sino también en el de la infinidad de usuarios que de forma prácticamente anónima colaboran en el desarrollo de esas aplicaciones de software libre y colaborativo o participan en proyectos abiertos.
Éstas son, a mi juicio, las iniciativas que alientan principalmente ese avance, por cuanto alimentan el espíritu de trabajo y participación de la gente, consiguiendo que una multitud de individualidades se una en un mismo esfuerzo que además de un provecho común implica también un progreso.
Que el resultado de ese esfuerzo de unos y otros se quiera etiquetar poniéndole puntos y ceros delante o detrás y hasta se generen sesudos debates sobre ello puede que quede muy aparente, pero es empeño baldío. Al menos para la inmensa mayoría de usuarios que cuando se conectan a Internet lo que agradecen es poder usar las aplicaciones o disfrutar de los proyectos y no la genialidad o desacierto de quienes los juzgan y etiquetan con salomónica gravedad.
Para quien puede que sí valga la pena el esfuerzo es para los teóricos más avispados que consiguen que su nombre sea más conocido y recordado que el de los creadores y colaboradores en el desarrollo de aplicaciones y proyectos. Quizá eso, en el fondo, sea lo único que persiguen.
Y es por eso, también, por lo que cada vez me interesan menos sus elucubraciones y admiro más a los que realizan el trabajo objeto de su crítica.
Estos últimos sí que son los verdaderos héroes de la Red.























La web para quien se la trabaja…
¿Quiénes son los protagonistas de la red?. ¿Los que teorizan sobre de dónde venimos y a dónde vamos?. ¿O los que crean aplicaciones, participan, transforman, incluyen o reparan?. ¿Qué necesitamos?. ¿Dichos o hechos?. Reflexiones de Stralunato,…
Trackback de meneame.net | 22 de Agosto de 2007
¡Buena reflexión! Yo aún diria más… se critica lo ya hecho, las ideas ya expuesas por otros, etc… ¿y quien propone cosas nuevas? ¿quien colabora? ¡Casi nadie! Nos limitamos a comentar la jugada, sin jugar realmente el partido. En Internet cada cual puede participar a muchos niveles, el de “usuario” es tan importante como el de webmaster, diseñador o programador. Muchos buenos proyectos mueren simplemente porque no alcanzan suficiente exito ni colaboración de los usuarios. Ojala existieran más “usuarios” como tu. Saludos.
Comentario de anarkogeek | 23 de Agosto de 2007
Gracias, anarkogeek. Y felicidades por laBuenaNoticia, no lo conocía. Pero ya está controlado.
Un abrazo.
Comentario de Jacinto | 23 de Agosto de 2007
Caramba Mr Stralunato, se nota que andas inspirado… y los dos sabemos a qué me refiero…
Acabo de encontrar este delicioso y sesudo post pero ya ando de salida (vamos, que hay que dormir un poco de vez en cuando, para que te enteres), así que mañana, fresco y recargado regreso a ver si entiendo de qué mismo va el tema, jeje…
Gracias amigo por incluirme en este grupo selecto! No creo merecerlo en realidad, pero qué se le va a hacer, imaginar tierras calientes y lejanas parece que ha ablandado tu corazón…
Un abrazo desde el sur de tu tierra prometida
Comentario de Fernando Martínez de la Vega | 23 de Agosto de 2007
Si todo ese tiempo dedicado a, como yo las llamo, pajas mentales, se dedicase al trabajo práctico como el que tú haces la Red sería una verdadera herramienta de activismo tanto político, pero sobre todo, cultural.
¡¡Ánimo y a seguir a pesar de las buenas críticas!! Porque las malas serán sólo fruto de la envidia…
Comentario de Rave | 23 de Agosto de 2007
Y hoy un poco más prometida que ayer, compañero Black.
Rave, si alguien se andara parando a juzgar en serio este blog, con la de cosas más importantes y trascendentes que hay por ahí, sería seguramente porque le sobraría todo el tiempo que a mí me falta para mantenerlo como realmente me gustaría hacerlo. Se hace lo que se puede, eso sí.
Un abrazo.
Comentario de Jacinto | 23 de Agosto de 2007
[...] Jacinto Lajas (Stralunato) en Del dicho al hecho [...]
Pingback de El Cosmonauta: Alto y claro | 28 de Agosto de 2007
[...] que ya no venias Internet y los críticos Publicado por Chiqui el 3 de Enero de 2008 Cada vez, con relación a Internet, tengo más claroque mi interés se centra en los hechos y no tanto en los dichos, en la acción y no en la reflexión. Más claro aún, en quienes trabajan creando aplicaciones, utilidades y proyectos que nos facilitan a todos las cosas y no en aquellos que desde la inacción critican y diseccionan el trabajo ajeno. Jacinto Lajas [...]
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