Jack Bauer y “24″ no son la vida real
3 de Diciembre de 2007

Lo recordaba John McCain en uno de los debates entre los candidatos republicanos a la presidencia de EE.UU., enfrentando su opinión a la del senador Mitt Romney.
Abría el debate entre ambos la pregunta de un ciudadadano sobre cierto método de interrogación considerado por muchos tortura y que es motivo de polémica en aquel país, el “waterboarding”:
Romney, aunque afirmando oponerse a cualquier forma de tortura, respondía con un discurso ambiguo y reticente a calificar de tortura esa práctica, utilizando el argumento de que no es tarea de los candidatos presidenciales decidir que tácticas de interrogatorio se deben usar o no, a la vez que defendía la existencia de la prisión de Guántanamo:
McCain le replicaba con su conocida postura contra la tortura y afirmando, en oposición a Romney, que sí es el uso o no de ciertas prácticas cuestión de los candidatos presidenciales, que como aspirantes a futuros jefes supremos de las Fuerzas Armadas han de definir claramente su posición a ese respecto.
Interesante que en el seno del partido republicano se aborde un debate que está en la sociedad y que haya quienes como McCain se atrevan a expresar una opinión concreta frente a la interesada y estratégica indefinición de políticos como Romney. Hay cuestiones que no admiten medias tintas. La permisividad o el rechazo frontal de los gobernantes democráticos frente a la tortura es una de ellas.
Y a buen seguro que en Human Rights First, promotores de la campaña Elect to End Torture ‘08, se agradecerá que se hable alto y claro de estas cosas.
A día de hoy y a un año aún de las elecciones, más de 31.000 estadounidenses han firmado ya la petición a los candidatos para el fin de las prácticas de tortura.
Vía | Human Rights First Blog



































