¿Europeas? ¿Y eso qué es?
11 de Junio de 2009
Ayer, en la sesión de control parlamentario al Gobierno, el Presidente respondía a una pregunta del diputado catalán Duran i Lleida sobre la beligerante campaña electoral para las elecciones al Parlamento Europeo asegurando que su partido se había dedicado durante la misma a explicar asuntos relacionados con la política comunitaria. Posiblemente llevara razón.
Esta misma mañana, en una entrevista televisiva, el europarlamentario del PP Luis de Grandes solventaba la respuesta a una cuestión parecida con la excusa de que quince días de campaña no dan para explicar muchas cosas, aunque reconocía que se habla poco de la Unión Europea y al ciudadano no le llega toda la información que sería deseable. En esto último lleva razón, sin duda.
Pero ninguno de los dos -como tampoco otros representantes de sus respectivos partidos- acepta de buen grado la realidad a la que hemos asistido y que ha motivado las críticas que ahora dan pie a esas preguntas: durante esa campaña, tanto unos como otros han estado más preocupados de enzarzarse en disputas y agredir al rival que de explicar nada constructivo a los votantes.
Es a lo que ya nos tienen acostumbrados, y que parece haberse convertido en ley. “Las campañas son así”, se disculpa Luis de Grandes. Y se queda tan ancho. Los políticos lo aceptan sin alterarse, con naturalidad. Y los ciudadanos tenemos que sufrirlo a diario. Y no sólo en campaña.
Lo grave es que esa despreocupación de los políticos por lo informados o no que puedan estar los ciudadanos se traduce en una merma en la calidad de nuestra democracia.
Y me explico.
El pasado domingo, de entre los ciudadanos que decidieron acudir a las urnas, muchos ni siquiera sabían muy bien para qué iban a votar. Los hubo que preguntaban por una segunda papeleta -como en las generales-, los que se extrañaban al leer los nombres de los candidatos -esperaban tener que elegir a políticos de su circunscripción-, quienes directamente reconocían no saber exactamente qué decisiones se toman en Europa…
Un desconcierto en el que lo único bien conocido es a qué partido se votaba. Y en muchos casos más por perjudicar al partido contrario que por creer en las capacidades y proyectos políticos del propio. Triste. Y descorazonador para quienes quisiéramos ver que caminamos hacia una democracia más plena.
Aunque tampoco eso parece preocupar a los políticos. Ellos siguen en su mundo -que si tú eres más corrupto que yo, que si yo soy menos mentiroso que tú…-, llenándose la boca de democracia cuando pretenden explicar lo elevado de su oficio, como si lo que vienen haciendo desde hace un tiempo la potenciara en lugar de degradarla.
Y echando responsabilidades fuera -que si los periodistas, que si los propios ciudadanos…- cuando se les pregunta por las razones de esa ignorancia instalada en el común de la ciudadanía.
Vamos mal. Y lo peor es que no parece importarle a casi nadie. Ni con crisis ni sin ella.
Posiblemente, como sugiere esta genial foto de Manolo Almeida, es que estamos tan cansados de estar cansados -de nuestros políticos- que ya nos nos apetece ni protestar.
¿Será eso, nuestra desidia, lo que en realidad buscan los partidos políticos con su aparentemente irresponsable actitud?























Excelente, no podría expresarlo mejor..
Saludos!
Gustavo
Comentario de Gustablog | 11 de Junio de 2009