Web 2.0, ese término moribundo
11 de Junio de 2009
Lo recuerda Erick Schonfeld en TechCrunch. El uso del término “Web 2.0″ ya hace tiempo que comenzó su camino descendente.
Es un desenlace natural, teniendo en cuenta que su utilización se llegó a convertir en moda y se aplicaba a todo, en todos sitios, desvirtuando su sentido, si es que alguna vez lo tuvo. Y, como toda moda, ha pasado.
Perviven, cómo no, tecnologías, procesos y formatos que se quisieron englobar bajo ese término, como muestra el gráfico de Markus Angermeier. Pero muchos de ellos ya existían antes de que nadie pretendiera encontrarles acomodo dentro de ningún nuevo concepto global y revolucionario. Y han seguido su propio desarrollo de manera autónoma, sin la necesidad de ese cobijo conceptual.
En realidad, como explicaban los que primero hablaron de ella otorgándole ya esa denominación, la Web 2.0 respondía a una serie de avances técnicos que posibilitaron a los usuarios nuevas formas de interactuar en la Red. No fue ni más ni menos que eso, lenguajes y aplicaciones que abrieron nuevas posibilidades. Pura tecnología.
Bien es cierto que el papel de los usuarios en la Red cambiaría gracias a esos avances, siendo mucho más activo. Y que esto alentaría procesos de socialización y participación. Pero de ahí a que la Web 2.0 tratara de las personas y no de tecnología, como pronto empezaron a teorizar algunos, dista un abismo.
La “definición compacta” de Tim O’Reilly se acerca a una explicación de en qué ha consistido eso de la Web 2.0:
Web 2.0 es la red como plataforma, abarcando todos los dispositivos conectados; las aplicaciones de la Web 2.0 son las que posibilitan la mayoría de las ventajas intrínsecas de esta plataforma: proporcionando software como un servicio continuamente actualizado, que es mejor cuanta más gente lo utiliza, obteniendo y combinando datos de múltiples fuentes, incluidos los usuarios, mientras genera sus propios datos y servicios de manera que pueden ser combinados por otros, creando efectos de red mediante una “arquitectura de participación”, y dejando atrás la metáfora de la página web 1.0 para ofrecer experiencias de usuario enriquecidas.
Pero también, y sobre todo en lo relativo a la utilización del término, la Web 2.0 ha sido, como Schonfeld la define, la “Web moderna”. Quizá por eso, porque a todos nos gusta sentirnos muy modernos y vanguardistas, se le haya dado al término tanta vuelta teórica y tanta difusión incontrolada.
Muy bien, ya somos todos 2.0. Ahora, como también recomienda Schonfeld, déjemos ya esa historia y sigamos hacia adelante.























Excelente el post Jacinto!!
Saludines y compartido en facebook!!
Gustavo
Comentario de Gustablog | 11 de Junio de 2009
Gracias, guapo. Un abrazo.
Comentario de Jacinto | 11 de Junio de 2009