Stralunato

Un blog de Jacinto Lajas

Caricaturas de la libertad de expresión

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Me regocija –por lo que me divierte– la grandilocuencia y gravedad con que a menudo declaramos nuestra condición de demócratas y defensores de libertades y derechos fundamentales. Nos vanagloriamos de serlo, presumimos de ello, y no desperdiciamos ocasión para demostrarlo.

Así sucedió hace ya unos años, cuando unas caricaturas del profeta Mahoma publicadas en el diario danés Jyllands-Posten, vinculando Islam y terrorismo, levantaron una gran polémica. El periódico, con una línea editorial cercana a la derecha política, se defendió sosteniendo que la publicación de los dibujos respondía al ejercicio de la libertad de expresión. Un argumento con el que rápidamente se solidarizaron medios de toda Europa y de toda tendencia editorial.

No entendí entonces que insinuar tendenciosamente que todo musulmán lleva dentro de sí un terrorista tenga nada que ver con la libertad de expresión. Y sigo pensando que convertir la publicación de esas caricaturas en estandarte de esa libertad supone, precisamente, caricaturizarla.

Ahora, tras emitir Canal Plus Francia una parodia en la que, con Rafa Nadal de protagonista, se viene a acusar a los deportistas españoles de dopaje –“Los deportistas españoles no ganan por casualidad”– las tornas parecen haber cambiado. Los mismos medios que defendían a ultranza la libertad de expresión en el caso de las caricaturas de Mahoma ven ahora ofensiva la que se hace de nuestros deportistas. Y la Real Federación Española de Tenis ha declarado que demandará a la cadena francesa porque en la parodia “además de insinuaciones inadmisibles e injuriosas, se permite la utilización del distintivo y anagrama de esta federación”.

La televisión francesa se burla de Nadal y acusa a los deportistas españoles de doparse (Telecinco); ‘Ataque’ de los guiñoles de Canal + Francia a Rafa Nadal tras la sanción a Contador (RTVE); Mofa en Francia: ‘Campeones españoles. No ganan por casualidad’ (El Mundo)…

Burla, ataque, mofa, insinuaciones inadmisibles e injuriosas… Esto es lo que ven ahora los medios españoles cuando la caricatura nos afecta. Y muy posiblemente lleven razón. El insulto o la injuria gratuitos y a todas luces malintencionados no debieran considerarse una forma de humor. Y mucho menos ejemplo de lo que representa la libertad de expresión.

Pero sí no lo son ahora, tampoco lo eran antes. Y si ayer los defendíamos, no podemos condenarlos hoy. Las libertades y derechos no pueden ser algo moldeable, interpretados a conveniencia de cada cual según la ocasión.

Aunque no debiéramos extrañarnos. Nuestra actual concepción de la democracia tiene estas cosas. Falsedad e hipocresía, a partes iguales, campan a sus anchas. Tanto que finalmente resulta difícil considerar que seamos, como sociedad, algo más que otra caricatura entre las páginas de la comedia humana.

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