No hace mucho que Castilla-La Mancha Televisión comenzaba a emitir de nuevo, aunque en horario de madrugada, la serie policiaca The Shield, que trata sobre una división experimental del Departamento de Policía de Los Angeles ubicada en el ficticio Distrito de Farmington (zona multirracial con elevada tasa de delincuencia), donde se reconvierte una antigua iglesia en la nueva comisaría de policía, conocida como “La Cuadra”.
Pertenecientes a la 5ª temporada de la serie, los capítulos actualmente en emisión tienen como tema central un enconado enfrentamiento entre dos hombres, los dos que aparecen en la imagen superior.
De un lado, el detective Vic Mackey (Michael Chiklis), líder del equipo de asalto de esa comisaría, un grupo especial de policías dedicado a la lucha contra las bandas criminales en cuyo seno se instaló en cierto momento la corrupción, con la práctica del robo, la extorsión y hasta el asesinato.
En un plano real, Kavanaugh sería el bueno y Mackey el malo, el fuera de la ley. Pero estos días pasados, viendo la serie, pensaba cómo mis simpatías se acercaban más a este último mientras el otro me despertaba un creciente rechazo. Vamos, que iba con el malo y quería que perdiera el bueno.
Existen matices en eso de la bondad y la maldad de ambos personajes, por supuesto, en los que no voy a entrar aquí. Pero ni con ellos se podría explicar el que se tienda a perdonar las faltas de uno de los personajes, magnificando así sus virtudes casi hasta la redención, y por el contrario sólo se adviertan en el otro sus miserias, rebajando su humanidad hasta hacerle parecer un desalmado.
Pero, bueno, es sólo una serie de televisión, no tiene mayor trascendencia. Y en la vida real, hasta el momento y que recuerde, nunca me ha dado por justificar a los malos reconocidos y crucificar a los buenos que les persiguen.
Aunque sí vengo observando de un tiempo a esta parte, en esa vida real, cómo cada vez más gente tergiversa y manipula la realidad para hacer pasar a los malos por buenos y viceversa. Y eso ya sí puede ser más preocupante.
Me ha recordado todo esto un artículo de La Información que también explica que los malos de la tele suelen ser nuestros preferidos.
Silly Thing y Medicom Toy se han unido para crear el set “Can’t Buy Me Love”, cuatro muñecos de la serie Kubrick 1000% ( de 68 cm. de altura) con las figuras de los cuatro componentes de The Beatles.
Posando para las cámaras
Representados con el inconfundible aspecto que lucían en la época de la canción que da nombre al set, sus creadores han buscado reflejar la personalidad de cada uno de ellos.
Este vídeo pertenece a la presentación de un videojuego didáctico cuya finalidad es entretener a la vez que formar en el conocimiento y el respeto al medio ambiente. En este caso concreto, el juego presenta la flora y fauna de un país, Colombia, y permite a los jugadores asumir el rol de un animal determinado para conocer su comportamiento real y el medio en que se desenvuelve.
Quizá no sea el ejemplo más claro, pero esta iniciativa de Genmedia se encuentra entre los 73 proyectos, recibidos desde 13 países diferentes, que participan en uno de los consursos organizados por Changemakers, en esta ocasión junto a la Robert Wood Johnson Foundation.
El concurso, que se presenta bajo el lema “¿Por qué los Juegos son Importantes?: Una Receta para Mejorar la Salud y los Servicios de Salud”, busca soluciones creativas que combinen los video-juegos con la salud y los servicios de salud. Los finalistas tendrán la oportunidad de ir a Baltimore y presentar sus iniciativas en la reunión organizada por Changemakers y auspiciada por la RWJF en la conferencia “Juegos por la Salud” (Games for Health Conference) en mayo del 2008.
Entre los proyectos presentados, juegos para la rehabilitación pedagógica, la mitigación de los efectos de la pandemia, el tratamiento del asma y la diabetes o cuestiones nutricionales.
Excelentes iniciativas todas, que nos recuerdan que la tecnología también puede y debe usarse con fines sociales y educativos.
Con demasiada frecuencia oímos hablar del exceso de violencia en los vídeojuegos, y cuando éstos adoptan como escenario el de un conflicto militar el objetivo del juego suele ser matar y vencer.
PeaceMaker viene a romper con esa constante. Ambientado en el entorno del conflicto palestino-israelí, el jugador puede adoptar los papeles del primer ministro israelí o el presidente palestino para lograr alcanzar la paz en la región.
En realidad, no hace aún un año sino 11 meses que laSexta retransmitía el episodio de El Anillo E (E-Ring) que esta tarde se ha vuelto a emitir: El General.
Entonces ya escribí algo sobre la delirante trama, y desde que supe que comenzaban a reponer aquellos capítulos -ahora todas las tardes de lunes a viernes, a las 7- esperaba que llegara el momento de poder ver de nuevo cómo los heroicos equipos de operaciones especiales rescataban al general estadounidense secuestrado por ETA.
De eso va la trama. Resumiendo: un comando terrorista secuestra a dicho general, matando a su mujer en su presencia y la de su hijo pequeño, y el Pentágono decide mandar a España a un equipo de rescate que, lógicamente, termina consiguiendo su objetivo. Y entre todo ese jaleo, como escribí hace 11 meses:
El problema es que el asunto, cómo no podía ser de otra forma, tiene su truco, y en el mismo saco roto en que meten a ETA y a su general entran también AlQaeda, la retirada de las tropas españolas de Irak, los atentados del 11M, un profesor de la University of Madrid (deben pensar que sólo hay una) colaborador de los terroristas, un gobierno socialista no muy colaborador con los agentes estadounidenses, una embajadora de EE.UU. que no quiere pasar por encima de ese gobierno socialista, un Presidente de EE.UU. que la obliga a hacerlo (lo primero es rescatar al compatriota, ya se sabe), el orgulloso general secuestrado que le espeta al etarra aquello de «nosotros no matamos a mujeres» (no, sus bombas y sus balas matan también niños, ancianos, animales de compañia, periodistas españoles y todo lo que se ponga por medio) y ese mismo etarra, como colofón del episodio, siendo abatido a tiros por los agentes estadounidenses justo cuando estaba a punto de degollar al general en el más puro estilo de los comandos iraquíes de AlQaeda.
Un verdadero lío, vamos.
Visto de nuevo hoy me ha resultado reveladora la perspicacia del héroe protagonista Tisnewski, defensor de la autoría de ETA -cuando aún ésta no estaba clara- con un razonamiento demoledor. Piensa que ha sido Eta porque los secuestradores «hablaban en nuestro idioma, no en árabe». Ciertamente, se comprende que con tamaño cerebro alguien piense que la policía española, aunque buena, no lo sea tanto como él mismo y sus hombres. ¡Dónde va a parar!
Quizá por eso, por su tremenda capacidad intelectual, el ardid de publicar una falsa web en la que Al Qaeda reivindica el secuestro surge el efecto esperado: unos de los etarras pica el anzuelo y enfurecido ante la suplantación fotografía al general secuestrado con un periódico en el que está escrita a mano la palabra “Basque”. ¿Qué, que no es listo Tisnewski?
De la colaboración de las autoridades españolas no se podía esperar mucho. Son socialistas, ya se sabe, ésos que retiraron las tropas españolas de Irak. Y el bueno de Tisnewski no puede entender que no le dejen campar a sus anchas con sus hombres por España, allanando despachos en la Universidad y saltándose todas las leyes que haga falta. «Parece que los españoles quieren que muera», llega a decir, consciente de que sólo él y los suyos podrán rescatar al general amigo.
Porque la policía española no parece estar por la labor de colaborar, hasta que el mismísimo presidente de los Estados Unidos media en el asunto. Y llevaba razón Tisnewski, los etarras iban a matar al general de todas formas. Bueno, una de ellos no sabía que eso estaba planeado y cuando pide explicaciones al compañero dispuesto a degollar al general -ejecución que se mostrará al mundo en directo, vía Internet, a través de la web de ETA- recibe una respuesta clarificadora: «Fíjate en Al Qaeda, ellos sí que saben hacer las cosas. En un mes lograron cambiar al gobierno y traer a las tropas de Irak».
Ya lo dije la otra vez. El problema de estas tonterías, que a muchos nos dan risa, es que hay quien las llega a creer como verdaderas. Lo pude comprobar entonces en algún foro estadounidense donde, a partir de lo narrado en el episodio, ponían a caldo a los españoles, claro está.
¿Habrá también alguien por aquí que después de ver El Anillo E se haya confirmado en sus creencias conspiranoicas? Seguro que sí. La tontería es libre. Como la mentira.
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