El MIT Senseable City Lab ha presentado The Copenhagen Wheel, una rueda trasera de bicicleta equipada con un motor eléctrico y un hub de gadgets electrónicos que ofrece interesantes servicios.
La batería que alimenta el motor eléctrico se recarga con el pedaleo, almacenando energía para cuando se hace necesario un impulso extra.
El hub, por su parte, incluye un kit de sensores que funcionan como una unidad móvil de recolección de datos del entorno inmediato. El estado de la calzada, el nivel de congestión del tráfico, la temperatura ambiente, la humedad relativa y datos medioambientales como los niveles de ruido o monóxido de carbono son recogidos por esos sensores.
El acceso a esos datos se realiza a través de un teléfono móvil acoplado en el manillar, que se comunica con el hub mediante una conexión Bluetooth. Así, ente otras cosas, se pueden planificar rutas ciclistas saludables o comunicarnos con amigos y quedar con ellos mientras pedaleamos, utilizando los mapas GPS para llegar al punto de encuentro.
Otra posibilidad de interés es la de compartir los datos recolectados con otros. Por ejemplo, con la administración local, colaborando así en la confección de una base de datos de información medioambiental.
También, mediante una aplicación instalable, es posible controlar desde el móvil acciones como el bloqueo y desbloqueo de seguridad de la bicicleta, el cambio de marchas o el funcionamiento del motor eléctrico.
Como dicen sus creadores, “la navaja suiza de las bicicletas”.
1.000 figuras humanas esculpidas en hielo, sentadas en unas escaleras de una plaza de Berlín, se derretían ayer progresivamente bajo el efecto de los 23ºC que marcaban los termómetros en la ciudad alemana.
El montaje era obra del artista brasileño Nele Azevedo por encargo de World Wildlife Fund (WWF). La intención, reclamar la atención sobre el problema del calentamiento global.
Ayer, con ocasión del Día Mundial de los Océanos, el Consejo Estratégico sobre Polución por Plásticos divulgaba en un comunicado de prensa la siguiente advertencia:
8 de junio de 2009. San Francisco, California,
Tras una conferencia impartida a los empleados de Google a cargo del Capitán Charles Moore, el oceanógrafo pionero en el estudio de los residuos de plástico, el Consejo Estratégico sobre Polución por Plásticos se reunió en la sede central de Google en Mountain View, California. Se trata de la primera reunión de este consejo, formado recientemente para dar a conocer esta creciente lacra que afecta a los océanos del planeta. El Dr. Wallace J. Nichols, biólogo marino y miembro de este consejo, afirmó: “Estamos encontrando fragmentos de plástico en el estómago de tortugas marinas, aves y peces. Es algo que me parece extremadamente preocupante.”
En honor del Día Mundial de los Océanos, el Consejo emitió la siguiente declaración respecto a esta urgente amenaza para la fauna y la salud humana:
¿Sabes a dónde va a parar nuestro plástico?
¿Sabías que nuestros mares se están llenado de contaminación por plásticos?
Incluso las regiones más remotas del planeta se encuentran contaminadas por fragmentos de plástico. La sangre y los tejidos de la mayoría de nosotros contienen productos químicos nocivos segregados por los plásticos.
La contaminación por plásticos perjudica a las personas, a los animales y al medio ambiente. El plástico no es biodegradable. En el medio marino, el plástico se va fragmentando en trozos cada vez más pequeños, los cuales absorben productos químicos tóxicos, son ingeridos por los seres vivos, y entran en la cadena alimentaria de la cual dependemos.
El consumo de plásticos desechables, como botellas, recipientes, bolsas y embalajes ha crecido de forma descontrolada.
Reciclar no es una solución sostenible. En la práctica, la mayoría de nuestros residuos plásticos son arrojados en vertederos, son convertidos en materiales de calidad inferior, o son exportados a otros países. La trágica realidad es que millones de toneladas de plástico están envenenando nuestros océanos.
Las empresas y los gobiernos tienen que hacerse responsables de la tarea de encontrar nuevas maneras para diseñar, recuperar y deshacerse de los plásticos.
La polución por plásticos es un símbolo visible de nuestra crisis global de consumismo. Comprometamonos a renunciar a los materiales desechables que envenenan nuestros mar y tierra, eliminemos nuestro consumo de plásticos de usar y tirar, y comencemos a adoptar una cultura basada en la sostenibilidad.
Nuestra salud, nuestros hijos y la supervivencia de las generaciones futuras dependen de nosotros.
El Consejo Estratégico sobre Polución por Plásticos es un grupo de expertos en el estudio, comunicación y paliación de este problema medioambiental, con sede en San Francisco, California.
Su misión es acordar estrategias para la correcta comunicación y paliación de la polución por plásticos en todo el mundo.
Los que ya tenemos cierta edad recordamos un tiempo sin plástico -o casi- en el que los envases de vidrio tenían una presencia constante en nuestra vida cotidiana. La leche, las gaseosas y refrescos, los yogures… Muchos de los productos que consumíamos estaban envasados en vidrio.
Poco a poco, el plástico -y otros materiales- lo fue invadiendo todo. Ya no teníamos que ir a la compra llevando nuestra propia bolsa de tela. En el supermercado -que empezaba a sustituir al mercado tradicional- nos proporcionarían todas las bolsas que necesitáramos para transportar nuestra compra. Bolsas de plástico.
Y tampoco tendríamos la necesidad de acarrear envases de vidrio vacíos, que había que devolver en el comercio. Ya podíamos desechar los envases de plástico, tirarlos a la basura, y evitarnos esa tarea.
Todo parecían ventajas en el plástico. Y se nos presentaba como un signo de modernidad. Pero con el tiempo aprendimos -quienes han querido aprenderlo- que más que un paso hacia adelante aquella rendición incondicional al uso masivo del plástico pudo significar más bien un retroceso.
Ahora no tenemos la necesidad de devolver los envases, pero hemos de separarlos del resto de basura y depositarlos en contenedores especiales para que el plástico pueda ser reciclado. Y todo esto, en muchos casos, sin dejar de sentir cierta culpabilidad por habernos dejado seducir por una idea de modernidad que a la larga ya no parece tan buena idea. Lo que ganamos en comodidad lo perdemos en salud y calidad de vida.
Si eres de los que sienten algo de esto cuando vas a tirar el plástico a la basura, ahora puedes hacerte “amigo del vidrio” y convertirte en embajador de las muchas ventajas de su uso.
No sólo no se necesita madera para la fabricación de ese papel, sino que tampoco requiere la plantación de algodón, ya que para su producción se utilizan fibras sobrantes en el procesamiento industrial de esa planta.
Como curiosidad, desde 1879, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos viene usando papel fabricado 100% en algodón para la producción de billetes. Dólares de algodón.
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