Maribel Montaño no será Gaspar
29 de Noviembre de 2009

Afortunadamente, creo. Porque no cabe más sinrazón y ganas de generar polémicas inútiles e innecesarias que en este episodio protagonizado por la que es delegada de Cultura y portavoz del Ayuntamiento de Sevilla y ha sido Secretaria del Área de Políticas de Igualdad en la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE.
Según relata El Correo de Andalucía, Maribel Montaño fue invitada a formar parte de la Cabalgata de Reyes de su pueblo natal, Carmona, representando el papel del rey Gaspar. Una invitación que se mostró dispuesta a aceptar, pero con una condición: haría de Rey Mago, pero sin barba.
Tanto dentro de la Junta Directiva de la Peña Giraldilla, que organiza la cabalgata, como entre los ciudadanos de Carmona surgieron voces en contra de esa posibilidad de una “reina maga” sin barba, lo que ha llevado finalmente a la concejala a renunciar a su participación.
Hasta aquí los hechos escuetos. Vamos ahora con la sucesión de sinrazones.
En primer lugar, resulta increíble que ni los invitantes ni la invitada previeran la aparición de la polémica o hasta se extrañen ante ella. Por más que ya se fundan en la Navidad lo religioso y lo puramente festivo, lo primero sigue siendo importante y guarda su sentido para mucha gente, que tiene pleno derecho a celebrar sus ritos sin alteraciones sustanciales impuestas caprichosamente por terceros.
Y el carácter de “laica” de la Peña organizadora, que resalta su presidente, no le da derecho a experimentar con esos ritos contra la voluntad de esa gente. Como tampoco lo tiene la concejala, que no parece haber actuado con muy buen juicio en este caso.
Aparte de que ya son ganas de volver locos a los niños que acudirán a la cabalgata esperando ver a un Gaspar barbudo. O de obligar a sus padres a intentar explicarles por qué el rey Gaspar parece este año una señora.
Pero más allá de esto sorprende que quieran presentar el que la concejala hiciera de rey sin barba como un asunto de igualdad.
Primero Maribel Montaño, que al parecer manifiesta en su carta de renuncia que la condición de aparecer sin barba, aparte de advertida por ella desde un principio, es algo que considera “importante”.
¿Cambiaría en algo su aparición como rey sin barba la situación de desigualdad que todavía sufren muchas mujeres? ¿O aportaría algo positivo si acaso, aunque sólo fuera simbólicamente, a la lucha por la igualdad? Cuesta creerlo. Y cuesta creer que ella misma se lo crea.
Después, el presidente de la Peña, para quien el que en la cabalgata participara una mujer hubiera supuesto “un avance muy importante, además de algo tan normal en la situación actual que no podemos entender que haya gente en contra”.
A ver, un avance importante en temas de igualdad, por poner un ejemplo reciente, es que una mujer llegue a teniente coronel del ejército español. El que en una representación interprete el papel de una figura masculina tradicionalmente con barba, como Gaspar, pero sin barba y dejando clara constancia de que es mujer, más que un avance es… una chorrada.
Y lo es hasta en la situación actual que tanto confunde al presidente de la Peña. Y a mí, que no sé muy bien si esa situación a la que se refiere implica que tengamos que aceptar con naturalidad que un señor calvo y con bigote asegure llamarse Bernarda Alba en el escenario de un teatro o se muestre felícisimo por su designación como fallera mayor.
Una cosa es que se exija que hombre y mujer compartan derechos y oportunidades en igualdad -que es lo natural y deseable- y otra muy distinta -y pelín ridicula- que esa reivindicación se extrapole a esta kafkiana situación a cuenta de la barba de un Rey Mago.
Son abundantes las pruebas que a diario nos confirman que mucha gente está confundiendo el tema de la igualdad con algo que nada tiene que ver con ella. Hay aspectos realmente serios e importantes de ese asunto que son los que deberían estar resolviéndose y que se mantienen más o menos ocultos e inalterados tras tanta folclórica pamplina.
Pero de entre toda esa suerte de ocurrencias populistas que son a la igualdad lo que la zanahoria al burro, he de reconocer que ésta del imberbe rey Gaspar -o de la imberbe reina Gaspar, que ya no sé bien- se lleva la palma.
¡Qué país!
Imagen | Flickr de Jaume d’Urgell


Tremendo cráter en mitad del paseo a la orilla de un canal en Islington, Londres.





















