Manchegoamericanos
7 de Abril de 2007
No se sabe muy bien por qué a algunos intelectuales les da, de cuando en cuando, por poner en duda el orden vigente de las cosas con peregrinas ideas que, muy lejos de aportar remedios prácticos a los supuestos problemas, sólo vienen a complicar aún más lo que era ya de por sí complejo y en teoría -y de ahí la necesidad de revisarlo- no estaba bien resuelto.
Un ejemplo de esas iluminaciones es el que Álvaro Enrique aborda en un artículo en el blog de la redacción de Letras Libres. Se trata de la ocurriencia que Carlos Fuentes ha estado proponiendo durante un tiempo acerca de los términos “América Latina” o “Hispanoamérica”. Defiende el escritor que son éstos inexactos, y sugería que debieran ser sustituidos por el más justo “Indoafroiberoamérica”.
Complicado, sí. Y como hace notar Álvaro Enrique en su artículo, tampoco tan justo y tan exacto, pues aún resultaría discriminatorio para con otras sangres y culturas que también habitan en el territorio cultural que el término abarca.
Parece ser que el propio Carlos Fuentes debió terminar comprendiendo que esa propuesta no era la más conveniente, y hace poco proponía otra nueva denominación que la sustituya. Pero si mala es la enfermedad, peor va siendo cada nuevo remedio. Al escritor se le ha ocurrido ahora que, en honor al despliegue cervantino, esa parte del mundo pase a ser conocida como “La Mancha”.
Sus habitantes deberían ser entonces “manchegoamericanos”, advierte Enrique, si queremos diferenciarlos de los “manchegos” españoles. Pero esto supone regresar al origen del problema. ¿Qué hay entonces de los indios, los negros, los de origen italiano, gallego o catalán…?
Concluye Álvaro Enrique que lo mejor es que a América Latina se le llame… “América Latina”. Pero yo voy aún más lejos. Mi propuesta es que se olviden de los “territorios culturales” y que América siga siendo del Norte, Central o del Sur, según los casos.
Y que el organismo internacional competente -si es que existe tal cosa- apruebe una resolución por la que se exija a los cargos públicos de Estados Unidos que dejen de referirse oficialmente a su país como “América” y a sus compatriotas como “americanos”. Que dejen de confundir la parte con el todo.
Así, cada cual con lo suyo y todos tan contentos.











































