Jesucristo amarrado a una “cruz-silla eléctrica” y la Iglesia Católica de Estados Unidos disponiéndose a conectar el enchufe que proveerá la energía para su electrocución.
La viñeta me ha recordado los días de elección del Papa que ahora reina en el Vaticano y unas madres estadounidenses increpando a un cardenal de su país. Los escándalos del clero del otro lado del Atlántico tintando de negro la blanca fumata en la misma sede de la Iglesia Romana. La fe y la confianza de los creyentes -o su exceso- frente a la hipocresía de sus pastores. O éstos matando la fe.
La viñeta aparece en la web de The Reason Project, una organización sin ánimo de lucro dedicada a divulgar el conocimiento científico y los valores seculares, promoviendo el pensamiento crítico, y que cuenta en su Consejo Asesor con reconocidos científicos e intelectuales, entre ellos Ian McEwan o Salman Rushdie.
Como es lógico, buena parte de los artículos se ocupan de la religión, paradigmático ejemplo de rendición acrítica de la razón a los dogmas. Aunque esta afirmación, a menudo extendida sobre cualquier creencia o creyente, de un modo general, necesitaría ser más matizada.
Las creencias religiosas -no sólo compatibles con la razón sino profesadas también por gentes, algunas de renombre científico, a las que nadie se atrevería a tildar de “supersticiosas”- no son las que dividen a la humanidad entre sí o provocan conflictos bélicos, como se sugiere en The Reason Project. Son hombres, y no carentes de raciocinio, los que desde siempre las han utilizado como excusa perentoria para que otros mueran librando las batallas de sus particulares intereses.
Cuando desde un templo -y se hace también hoy en día en algunas de nuestras católicas iglesias- se intenta soliviantar a los parroquianos y dirigir su pensamiento en una determinada dirección, es la razón la que dicta el discurso, no la fe.
Y sí, sería necesario más pensamiento crítico para contrarrestar mejor esos intentos de manipulación. Pero no dirigido contra las creencias religiosas, sino contra las Iglesias y pastores que las desvirtuan y utilizan con objetivos nada piadosos.
Por increíble que pueda parecer, el actual Papa de la Iglesia Católica fue una vez niño. Y digo increíble porque cuesta imaginar que nadie que lo haya sido, aún más cuando se declara siervo y representante de Dios entre los hombres, pueda haber dedicado parte de su trabajo durante años a ocultar de forma sistemática los casos de abusos cometidos a menores por sacerdotes católicos.
No es noticia nueva, pero a este tema, la relación entre el Vaticano y los delitos sexuales cometidos por los miembros de su Iglesia, ha dedicado hoy su atención el programa Panorama de la televisión de Castilla-La Mancha con la emisión de un documental de la BBC, “Sex crimes and the Vatican”, en el que se relatan casos concretos y se pueden conocer los testimonios en primera persona de víctimas y también abusadores.
Lo más hiriente de la postura del Vaticano ante esos casos de abuso es quizá ese documento interno citado en el reportaje y publicado por primera vez en 1962, “Crimen Sollicitiatonis”, en el que se detalla con precisión cómo han de proceder los obispos cuando se encuentren con un caso de abusos protagonizado por alguno de sus párrocos.
El primer y más fundamental objetivo es ocultar los hechos, procurar que no trasciendan, asegurarse el silencio de todo aquel que tenga conocimiento de lo sucedido, incluídas las propias víctimas. Víctimas a las que, según queda claro en el demencial documento, se podría llegar a excomulgar si alguna vez relatan el ataque que sufrieron. Es la doble violación, primero la física, después la moral.
Los agresores, por contra, aunque también amenazados de excomunión si confesaran públicamente su delito, en la mayor parte de los casos sólo encontraban como castigo el cambio de destino, el traslado a una nueva parroquia donde, por lo habitual, podían seguir cometiendo sus atropellos.
La implicación directa del Vaticano en esta tarea de ocultación y claro castigo a las víctimas antes que a los agresores viene dada por el hecho de que todos los casos descubiertos, acaecieran donde fuese, debían pasar por sus oficinas. Más concretamente, por la que durante más de 20 años fue controlada por el cardenal Joseph Ratzinger, actual Papa, que no sólo había de velar porque esas directrices internas se cumplieran sino que actuó para reforzarlas.
Lo que sale de esa cesta de mimbre llena de paja son golosinas que la magia del Cartero Real ha colocado ahí tras anunciar la inminente llegada de los Reyes Magos de Oriente.
Esa es la esencia de una tradición que se repite cada 5 de Enero en El Pedernoso a las 3 de la tarde, unas horas antes de que la Cabalgata de Reyes confirme el anuncio del enviado real. Una tradición que se conoce como “La Pastura”.
Fran lo describe con más entusiasmo -y no sé si cierta nostalgia-, así que poco más diré aquí, salvo que se aceptan apuestas sobre en qué clase de vehículo llegará el Cartero Real el próximo año. Motorizados o de tracción animal, ha utilizado casi todos los imaginables.
En el vídeo, que relata un incidente acaecido durante la campaña a la elecciones presidenciales en Ecuador -de las que el candidato izquierdista Rafael Correase ha declarado vencedor-, un nada tibio comentarista arremete no sólo contra el candidato de la derecha, Álvaro Noboa, sino también contra el apoyo implícito a éste, y la beligerancia explícita contra el representante de la izquierda, que muestra la jerarquía católica de aquel país.
Según se deduce de las palabras del comentarista, esa jerarquía debió salir al paso de algunas declaraciones de Correa en las que sacara a relucir ese “humanismo cristiano de izquierdas” qué él mismo confiesa profesar. No haría mucha gracia a la Iglesia ecuatoriana que Cristo apareciera en boca de un candidato que no es el suyo, y se apresuraron a pedir que no se mezclara a Dios con los asuntos terrenales. Sin embargo, como reprocha el comentarista, nada objetan esos jerifaltes eclesiásticos cuando el que usa la parafernalia católica para conseguir votos es el candidato de la derecha. Ante eso callan y conceden.
He recordado este vídeo y lo he traído aquí después de leer un post de Diego Cruz en el que habla sobre la Conferencia Episcopal y una nueva Instrucción Pastoral en la que andan trabajando: “Orientaciones morales ante la situación actual de España”.
Como dice el mismo Diego, no es precisamente la jerarquía católica, tanto por su trayectoria histórica como por sus posiciones actuales ante muchas cuestiones y en muchos lugares, la más adecuada para ir dando lecciones de moralidad. El caso de Ecuador que aquí aparece es sólo un pequeño ejemplo de cómo la Iglesia Católica -su jerarquía, que esto quede claro, pues no todo son sombras entre las gentes de la Iglesia- sigue actuando hoy en día movida por la defensa de intereses que nada tienen que ver con Dios, la fe o la moralidad, y sí mucho con el poder terrenal, las más bajas ambiciones humanas o el místico e inmoral encubrimiento de esa injusticia que siempre castiga a las gentes más humildes.
Con todo, lo que más me sigue sorprendiendo, en el caso de los obispos españoles, es la interpretación que del laicismo parecen querer transmitir, como si la lógica separación entre el Estado y las diferentes organizaciones o confesiones religiosas con que se identifiquen de manera particular los ciudadanos representara una amenaza de dimensiones apocalípticas.
La cosa tiene su fondo, oscuro, en el que subyace la idea de una única religión posible y de sus representantes como exclusivos guías del proceder moral individual y colectivo. No es ya que manifiesten la creencia de que su fe es la verdadera, es natural que así lo sientan. Ni tampoco que pretendan que los otros compartan ese fervor, es lógico si sus convicciones son sinceras. Se trata de algo más perverso, menos espiritual. De amenazar con grandes males irremediables señalando con el dedo a los responsables de ese posible futuro tenebroso. Y de hacerlo, que es lo más grave, con la única intención de obtener beneficios más terrenales que de otro orden.
En otro tiempo fueron las otras religiones, o el comunismo, o la masonería… La Iglesia Católica va cambiando el enemigo, la amenaza, adaptándose a la sociedad y el tiempo en el que vive, pero manteniendo viva esa idea profunda de que sólo en su poder se encuentran las claves de lo justo, lo verdadero, lo necesario.
Mientras tanto, y ahí reside su mayor delito, no encuentran reparos en enfrentar a unas gentes contra otras, los buenos contra los malos, los creyentes contra los impíos, los que siguen pensando que esa Iglesia Católica debe ser privilegiada por el Estado, cuando no tratada aún como si fuera la oficial, y los que mantienen que debe existir esa separación entre ambos estamentos que el laicismo promulga.
Seguramente coincidiría con los obispos en que hay una cierta crisis de valores que enturbia la convivencia en nuestras sociedades occidentales. Pero no creo que estuviéramos ya de acuerdo al señalar los posibles orígenes y vías de solución de esa crisis. En mi concepción del asunto ellos no son el remedio, son parte del problema. Lo es su actitud intransingente, su manipulación interesada de la realidad -léase COPE, por ejemplo-, su indisimulada soberbia… En definitiva, esa triste y negra imagen que del cristianismo ofrecen.
Es su prepotencia, y no el laicismo, lo que aleja a la gente de todo lo bueno que propone y enseña esa fe que dicen representar.
Sin entrar a valorar lo que de verdadero o falso tengan las acusaciones, me viene a recordar esta noticia la imagen de algunas madres estadounidenses increpando a un cardenal de su país mientras se dirigía a reunirse con sus iguales durante el proceso de elección del que ahora es el Papa Católico, Benedicto XVI. El escándalo de los abusos a menores cometidos por un considerable número de sacerdotes estadounidenses estaba aún candente, y recuerdo haber visto en aquel tiempo otro documental, sobre ese tema, que me dejó perplejo.
En el caso de uno de los sacerdotes acusados de abusos, que incluso era entrevistado en el reportaje, la respuesta de la jerarquía católica de la ciudad donde se encontraba su parroquia, en colaboración con las autoridades civiles de esa misma ciudad, había sido influir en los padres para que no presentaran denuncia alguna. La principal preocupación de la Iglesia era que el hecho se silenciara. Y el sacerdote acusado sólo fue trasladado de ciudad, a una nueva parroquia en la que, echémonos a temblar, se le puso al cargo de la juventud parroquiana.
El ejemplo ilustra sobradamente el grado de preocupación de esas jerarquías eclesiásticas por los menores violentados. Y viene a reafirmar que la Iglesia, en esos casos, piensa antes en evitar el escándalo que en hallar la verdad que pueda haber tras las acusaciones. Incluso en el caso de que fueran infundadas y el sacerdote implicado resultara ser inocente.
No sé qué opinaría el arzobispo de Birmingham si es que vio aquel documental, pero es más creíble una Iglesia que reconoce sus errores pasados y se compromete a vigilar para que no se repitan que aquella dispuesta a saltar a la defensiva, soberbia e indignada, ante la más mínima acusación.
Porque estamos hablando de abusar de unos niños, arzobispo, no de cualquier cosa. Más importante que ellos, ni el Papa de Roma.
Inundaciones en Pakistán y periodismo ciudadano Al igual que ha sucedido frente a otros desastres naturales, el periodismo ciudadano ha contribuido a canalizar la información y ayuda frente a las devastadoras inundaciones en Pakistán.
Desde PBS/IdeaLab nos hablan de SeenReport, un sitio dedicado...
WinkBall: Periodismo ciudadano desde el Reino Unido El Carnaval de Notting Hill ha movilizado a un aluvión de periodistas ciudadanos con el objetivo de capturar el espíritu del evento y mostrarlo a través de 20.000 vídeos o “guiños”, de apenas unos segundos, que puedes ver en la web d...
Periodismo ciudadano desde los suburbios de la India El periodismo ciudadano está mostrando su capacidad para empoderar a la ciudadanía y ayudar a luchar contra la pobreza y la exclusión en lugares como la India. El International Media Institute of India, ha decidido emprender un curso de formaci...
Invisible People lucha contra la indigencia en las redes sociales Desde su puesta en marcha en en octubre de 2008, en PC hemos destacado el estupendo trabajo de Invisible People, (Gente Invisible), un vídeo-blog que trata de dar visibilidad a las personas sin hogar en la ciudad de Los Ángeles. Su creador Mark Hor...