Imágenes en rotación

The Shield y la simpatía por los malos

1 de Julio de 2009

The Shield

No hace mucho que Castilla-La Mancha Televisión comenzaba a emitir de nuevo, aunque en horario de madrugada, la serie policiaca The Shield, que trata sobre una división experimental del Departamento de Policía de Los Angeles ubicada en el ficticio Distrito de Farmington (zona multirracial con elevada tasa de delincuencia), donde se reconvierte una antigua iglesia en la nueva comisaría de policía, conocida como “La Cuadra”.

Pertenecientes a la 5ª temporada de la serie, los capítulos actualmente en emisión tienen como tema central un enconado enfrentamiento entre dos hombres, los dos que aparecen en la imagen superior.

De un lado, el detective Vic Mackey (Michael Chiklis), líder del equipo de asalto de esa comisaría, un grupo especial de policías dedicado a la lucha contra las bandas criminales en cuyo seno se instaló en cierto momento la corrupción, con la práctica del robo, la extorsión y hasta el asesinato.

De otra parte, el teniente de Asuntos Internos Jon Kavanaugh (Forest Whitaker), obsesionado con encarcelar a los miembros del equipo de asalto y particularmente a Mackey.

En un plano real, Kavanaugh sería el bueno y Mackey el malo, el fuera de la ley. Pero estos días pasados, viendo la serie, pensaba cómo mis simpatías se acercaban más a este último mientras el otro me despertaba un creciente rechazo. Vamos, que iba con el malo y quería que perdiera el bueno.

Existen matices en eso de la bondad y la maldad de ambos personajes, por supuesto, en los que no voy a entrar aquí. Pero ni con ellos se podría explicar el que se tienda a perdonar las faltas de uno de los personajes, magnificando así sus virtudes casi hasta la redención, y por el contrario sólo se adviertan en el otro sus miserias, rebajando su humanidad hasta hacerle parecer un desalmado.

Pero, bueno, es sólo una serie de televisión, no tiene mayor trascendencia. Y en la vida real, hasta el momento y que recuerde, nunca me ha dado por justificar a los malos reconocidos y crucificar a los buenos que les persiguen.

Aunque sí vengo observando de un tiempo a esta parte, en esa vida real, cómo cada vez más gente tergiversa y manipula la realidad para hacer pasar a los malos por buenos y viceversa. Y eso ya sí puede ser más preocupante.

Me ha recordado todo esto un artículo de La Información que también explica que los malos de la tele suelen ser nuestros preferidos.

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