Esté vídeo de Manolo Lama animando a unos cuantos seguidores atléticos a dejar unas monedas a un mendigo está haciendo correr ríos de tinta digital en los que se exigen disculpas al periodista o incluso se pide su dimisión o su despido.
El hecho constituye todo un despropósito, desde luego, y las disculpas del propio Lama y de la cadena que emitió el vídeo deben ser claras e inequívocas. Pero también me parece que tanta inmediatez y contundencia en la respuesta en blogs, redes sociales e incluso medios de comunicación está siendo ligera no sólo en rapidez sino también en profundidad de análisis.
Hasta donde se ve en el vídeo, Lama pide a los atléticos echar dinero en el cuenco del mendigo. El depositar en él un móvil o una tarjeta de crédito para después recuperarlos -bromas sin gracia donde yo encuentro mayor afrenta a la dignidad de esa persona- no es ocurrencia del periodista sino iniciativa propia de algunos aficionados.
Sin embargo, no he encontrado hasta ahora en Twitter ninguna crítica a esos aficionados.
Esas personas, sus ofensivas ocurrencias, representan lo que somos como sociedad, en lo que nos estamos convirtiendo. Quizá no nos interese resaltar eso. Es más fácil pedir la dimisión de un periodista y seguir tan felices y tan llenos de nosotros mismos y de nuestras bondades. Alimentadas y engordadas éstas con nuestras digitales expresiones de indignación y vergüenza.
Somos así. Así de hipócritas.
Y sí, digo mendigo y no persona sin hogar, indigente o cualquier otro término políticamente correcto precisamente para no caer en esa hipocresía.
Porque quien practica la mendicidad, guste o no a quienes pretenden hacer de la hipocresía virtud, es un mendigo.
Aparecía este miércoles Víctor Manuel en El Hormiguero y se sometía a uno de esos juegos con que Trancas y Barrancas suelen enredar a los invitados. En esta ocasión, se trataba de utilizar la famosa canción que pone música al poema de Nicolás Guillén “La Muralla” para que el cantante decidiera si abrirla o cerrarla a lo propuesto por las dos hormigas del programa.
Así, al “¡Tun, Tun!” de las hormigas respondía Víctor su “¿Quién es?”, y entonces las primeras soltaban su propuesta para que este último respondiera con un “Abre la muralla” o “Cierra la muralla”, según los casos.
Yo ya esperaba -no por mérito adivinatorio mío, sino por previsible- que una de las cosas a permitir o condenar tuviera relación con la cuestión de la propiedad intelectual y la mal llamada “piratería” en la Red -tan de moda últimamente merced a la polémica sobre la ley antidescargas-, pero mi intuición se vio satisfecha sólo a medias.
Para mi sorpresa, las dos hormigas sometieron al juicio del cantante a… ¡Facebook y Twitter! Y éste, tras una pícara sonrisa cómplice, soltó un “Cierra la muralla” con la expresión y el tono de voz de quien está manifestando lo evidente.
No sé si era una “propuesta trampa” o es que Trancas y Barrancas están poco puestas en asuntos de Internet, pero ya me sorprendió su envite. Y no lo hizo menos la condena del cantante, con ese gesto que parecía querer expresar que no existía otra respuesta posible.
O Víctor Manuel tiene un problema con las redes sociales del que no he llegado a tener noticia o no entiendo nada. ¿Será que tras los portales y webs con enlaces a descargas están ya pensando los “creadores” cerrarnos también esas redes? ¿Se sienten amenazados por ellas?
Eso sí, a la siguiente propuesta, el porno en la Red, respondió el cantante con un “Abre la muralla” para el que no tuvo que dudar.
Será que para algunos el Lib y el destape siguen siendo mayores símbolos de libertad que el que ésta se materialice de manera efectiva en Internet.
Twitter tenía prevista para hoy una parada de mantenimiento que finalmente se ha postergado. Hora y media de “apagón twittero” que de haberse llevado a cabo a la hora prefijada -madrugada en Estados Unidos- habría dejado a los usuarios iraníes sin la posibilidad de usar la red a pleno día en su país.
Quizá haya tenido también algo que ver la petición de los usuarios mediante la hashtag #nomaintenance, pero en cualquier caso hay que reconocer que Twitter ha sabido estar esta vez a la altura de las circunstancias.
Aunque haya quienes, intentando vender lo obvio como producto de sesudas reflexiones, se enreden en inútiles disquisiciones sobre si el protagonismo debe tenerlo Twitter o las personas que lo usan. Imagino que a los iraníes que piden unas elecciones limpias les debe importar bien poco esa ociosa cuestión.
Sin embargo, seguro que sí agradecerán el gesto de Twitter modificando el horario de mantenimiento. O, perdón, el gesto de las personas que dirigen Twitter.
Inundaciones en Pakistán y periodismo ciudadano Al igual que ha sucedido frente a otros desastres naturales, el periodismo ciudadano ha contribuido a canalizar la información y ayuda frente a las devastadoras inundaciones en Pakistán.
Desde PBS/IdeaLab nos hablan de SeenReport, un sitio dedicado...
WinkBall: Periodismo ciudadano desde el Reino Unido El Carnaval de Notting Hill ha movilizado a un aluvión de periodistas ciudadanos con el objetivo de capturar el espíritu del evento y mostrarlo a través de 20.000 vídeos o “guiños”, de apenas unos segundos, que puedes ver en la web d...
Periodismo ciudadano desde los suburbios de la India El periodismo ciudadano está mostrando su capacidad para empoderar a la ciudadanía y ayudar a luchar contra la pobreza y la exclusión en lugares como la India. El International Media Institute of India, ha decidido emprender un curso de formaci...
Invisible People lucha contra la indigencia en las redes sociales Desde su puesta en marcha en en octubre de 2008, en PC hemos destacado el estupendo trabajo de Invisible People, (Gente Invisible), un vídeo-blog que trata de dar visibilidad a las personas sin hogar en la ciudad de Los Ángeles. Su creador Mark Hor...